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Sobre el retraso del inicio del curso escolar

Sobre el retraso del inicio del curso escolar

Retrasar una semana el inicio del curso escolar permitirá que las decisiones tomadas a mediados de agosto vayan haciendo su efecto y que la situación epidemiológica esté más controlada

Pasan dos cosas:
Una, que cada una de las decisiones restrictivas que se toman como respuesta al coronavirus tarda en empezar a hacer su efecto de dos a tres semanas. Ese desfase es mucho mayor del que el cerebro humano está acostumbrado a esperar para asociar causas y efectos. Nuestra cabeza quiere efectos inmediatos, y cuando no hay efectos, seguimos queriendo más acciones. “Por lo menos que hagan algo” se oye tantas veces o más estos días que “Andan dando palos de ciego, como patos sin cabeza”.

Dos: Que estas decisiones restrictivas no se están cumpliendo de forma uniforme en todos los municipios. Las distintas policías locales tienen distintos grados de apoyo por parte de los gobiernos locales, y estos distintos grados de coordinación o implicación con sus respectivos Centros de Salud. Todos conocemos casos de personas que deberían de estar guardando cuarentena durante quince días por ser contactos de un positivo, o que son directamente positivos sin síntomas, y que se la saltan, extendiendo la enfermedad y poniéndonos a todos en peligro. La extensión interesada de bulos y rumores que hablan de que la enfermedad o la epidemia no son tan graves o tan contagiosas como se dice, tampoco ayuda. Los menos alfabetizados los creen y son por ello mucho más propensos a conductas de riesgo.

Hay quien dice que hay pocos muertos o pocas personas en la UCI (esto cada vez menos ya) en esta ola de la epidemia. Eso es simplemente porque es una enfermedad lenta, que no mata de un día para otro. Desde el contagio hasta la muerte suele haber de uno a dos meses de hospitalización. Las muertes, desgraciadamente, y aunque no se contagiara nadie más, vendrán.

Retrasar una semana el inicio del curso escolar permitirá que las decisiones tomadas a mediados de agosto vayan haciendo su efecto y que la situación epidemiológica esté más controlada. Al menos esa es la teoría. En la práctica habrá que verlo. Si vamos a peor, lo normal sería que las restricciones aumentaran y que se retrasara aún más la vuelta a las clases, pero lo suyo es que se intentara que eso no llegue a pasar y los Ayuntamientos tienen mucho que decir en este asunto.
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