Semana Santa

El Barrio recupera la procesión de Domingo del Ramos tras dos años interrumpida

Los tronos llegaron a la Ermita del Barrio sin que la lluvia hiciera acto de presencia y acompañados por una multitud de niños repartiendo caramelos, lo que convierte la procesión del Domingo de Ramos en una de las preferidas por los pequeños

Redacción | Lunes 30 de marzo de 2026


Con normalidad y según lo previsto. Así ha transcurrido la procesión de este Domingo de Ramos, lo cual es noticia después de las experiencias vividas en los dos últimos años a causa de la lluvia. Los portapasos del Paso Colorao aún recuerdan cómo en 2024 los tronos llegaron a la carrera a su Casa de Hermandad para protegerlos del agua. Y en 2025, la procesión del Domingo de Ramos fue suspendida por la amenaza de lluvia. De hecho, dos días antes de la pasada Semana Santa, los negros también tuvieron que correr con su trono para protegerse del agua a mitad del recorrido del Viernes de Dolores.

Ayer, en cambio, se impuso la normalidad. Las rachas de viento de la mañana desaparecieron y la algarabía de los niños volvió a ser la protagonista. Pequeños narazenos moraos, azules, blancos, negros y del Paso Colorao, organizador del la procesión, no dejaron de repartir caramelos a lo largo de todo el recorrido. La alegría de quienes daban o recibían los dulces y la compañía de sus amigos y familiares explica por qué la procesión del Domingo de Ramos es una de las preferidas de los niños.

Cuando el reloj de la Iglesa de San Lázaro marcaba las seis y media de la tarde, todo se puso en marcha. Los tronos fueron ocupando su lugar y los portapasos y nazarenos se prepararon para iniciar el recorrido.

Este año, el paso de La Despedida ha estado acompañado por las marchas interpretadas por la Agrupación Musical La Verónica de Totana. Tras la banda, como es habitual, se escuchaba las alegres voces y gritos de los pequeños nazarenos de todos los colores. Casi todos iban caminando y dispuestos a repartir caramelos, aunque algunos, los bebes, procesionaron en carritos empujados por su madre o padre. Tras ellos iba el paso de Jesús con los niños.

Luego avanzaba la Banda de Tambores y Cornetas del Paso Colorao, anunciando con su música la llegada a hombros de los portapasos del trono principal, la Entrada Triunfante de Jesús. Y detrás, el paso de María en su Dulce Nombre acompañado por representantes de la Junta de Cofradías y Hermandades Pasionarias y la Agrupación Musical de la Hermandad de Santa María Magdalena.

El momento cumbre de la procesión se vivió a la llegada al Barrio de los Dolores. Allí, esperaba la Aurora de Alhama para interpretar una canción. Luego, tras la lectura del pasaje del Evangelio que narra la entrada de Jesús en Jerusalén, los portapasos arrodillaron el trono ante la Virgen, que miraba la escena desde el altar del interior de la Ermita.

Las vivas a los coloraos, la Verónica, a la banda de música y al Barrio de los Dolores pusieron fin a una tarde de alegría y emociones que no se había podido vivir en las dos últimas Semanas Santas.

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