Arriba del todo, donde el cerro se estrecha y el espacio obliga, se encuentra la zona más defensiva del castillo de Alhama: la alcazaba, el núcleo militar por excelencia.
El recinto superior no estaba pensado para habitar, sino para resistir. Un espacio reducido, aterrazado, diseñado para el control y la defensa en los momentos más críticos, incluso con su propio aljibe para asegurar el abastecimiento.
Ya en el siglo XIV, los Fajardo levantaron aquí una residencia, dejando claro su dominio sobre la villa que había crecido al amparo de la fortificación almohade, reforzada tras la conquista por Alfonso X el Sabio, cuando el castillo pasó a ser de realengo.
En unos meses, el proyecto de musealización que impulsé como concejal, junto al museo y su futuro anexo en la almunia almohade y Las Paleras, será una realidad.
Ojalá se haya mantenido la idea original: un parque arqueológico integrado, un recorrido único que conecte, proteja y dé sentido a todo este conjunto, pero tengo mis dudas... Habrá mucho trabajo que hacer sino es así...