Magdalena Sánchez Blesa defiende su libertad para criticar las situaciones de gran hipocresía en nuestra sociedad. En este sentido, afirma que es "practicante del Evangelio", aunque no es creyente. "No puedo se tan completa", señala.
"No estoy esperando que me den allí (en el cielo) una parcela. Lo que quiero es que tengan aquí una parcela las personas que viven en la calle. E irme yo tranquila de que he hecho lo que he podido", asegura.
"Me vuelvo loca de pensar en el mensaje que hay hoy en día en la sociedad, un mensaje que están mamando los jóvenes", reconoce.
En este sentido, la escritora afirma que "un sacerdote lo que debe hacer es que ese mensaje desaparezca ya de la tierra. La Iglesia no debe obstentar, debe se sencilla, debe ser la Iglesia del origen del pesebre. Cristo nació entre ganado y se nos olvida".
Sánchez Blesa critica que, por ejemplo "un manto de una Virgen de un trono valga 100.000 euros y nos quedamos tan frescos. Y hay personas sin vivienda porque las instituciones no tienen preparadas viviendas con el precio que requieren para que vivan dignamente".
"No puede haber niños con hambre, ni puede haber menores señalados. Eso en las iglesias hay que defenderlo, como hace el cura Joaquín, gran amigo mío, o Santiago Agrelo, ex arzobispo de Tánger", afirma
Mi país son los ojos de un niño que naufraga,
su dolor mi bandera, sus lágrimas mi patria.
Sus manos son la enseña ondea en mi ventaña.
Mi nación es su boca que está sedienta de esperanza...