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-[Estilo fotográfico realista] Una imagen realista de plano general de un perro que ve como está siendo abandonado por su dueño. Trata de perseguir a su sueño, pero no lo consigue. Es verano
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-[Estilo fotográfico realista] Una imagen realista de plano general de un perro que ve como está siendo abandonado por su dueño. Trata de perseguir a su sueño, pero no lo consigue. Es verano (Foto: Modelo gpt-image?1 (OpenAI))

Otro verano la misma pesadilla

Tener una mascota no es una moda ni un entretenimiento. Es una responsabilidad. Una vida que depende completamente de ti. No vale todo. No vale regalar animales por Navidad para abandonarlos en julio

martes 26 de agosto de 2025, 17:03h
Cada verano, la historia se repite. Y, por mucho que duela decirlo, España sigue liderando la estadística más vergonzosa de toda Europa: el abandono de animales. Más de 300.000 perros y gatos son dejados atrás cada año. Cientos de miles de vidas rotas. Y lo más doloroso es que más del 40% de esos abandonos ocurren en estos meses, en pleno verano, cuando muchos se marchan de vacaciones y no saben (o no quieren) encontrar una solución para sus animales.

Desde que asumí la Concejalía de Bienestar Animal en Alhama de Murcia, he intentado no sólo actuar desde lo institucional, sino también hablar desde lo personal. Porque esto no es sólo una cuestión de leyes, de cifras o de campañas municipales: es una cuestión de empatía. De humanidad. Es mirar a los ojos de un animal que confió en ti y entender que dejarlo atrás, en una carretera, atado a una farola o en la puerta de un refugio saturado, no tiene justificación posible.

He escuchado excusas de todo tipo. “No lo puedo llevar de vacaciones”, “nadie puede cuidarlo”, “se hace pis en casa”, “me voy a mudar”, “es que ya no es un cachorro”. Pero la realidad detrás de cada una de esas frases es siempre la misma: falta de compromiso. Porque quien verdaderamente quiere, busca opciones. Y las hay: residencias caninas, cuidadores de confianza, redes de apoyo, incluso desde los ayuntamientos intentamos facilitar alternativas. Pero cuando el animal es visto como una carga en lugar de un miembro más de la familia, todo se vuelve desechable.

No puedo dejar de pensar en los voluntarios de nuestras protectoras, que en verano redoblan esfuerzos con recursos que no alcanzan, mientras llegan camadas enteras fruto de una cría irresponsable y no controlada. No puedo dejar de pensar en los ojos de esos perros y gatos que esperan sin entender por qué su vida cambió de un día para otro. Y no puedo dejar de pensar en que este problema tiene solución, pero no llegará sólo desde las instituciones. Necesitamos un cambio profundo en la conciencia social.

Tener una mascota no es una moda ni un entretenimiento. Es una responsabilidad. Una vida que depende completamente de ti. No vale todo. No vale regalar animales por Navidad para abandonarlos en julio. No vale comprar por impulso sin saber lo que implica. No vale desentenderse cuando aparece el primer inconveniente. Amar a un animal es para siempre. Y si no se está dispuesto a eso, mejor no tenerlo.

Desde el Ayuntamiento seguiremos luchando contra el abandono con todos los medios posibles. Campañas, formación, ayudas, vigilancia y, por supuesto, concienciación. Pero lo más importante empieza en cada casa, en cada persona, en cada decisión. Yo no me resigno a aceptar que este sea un problema sin solución. Y estoy convencida de que, si cada uno asumiera su parte, podríamos cambiar este verano de abandono por un verano de compromiso.

Porque un animal nunca abandonaría a su humano. Y lo mínimo que podemos hacer es no fallarles nosotros.

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