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A posteriori
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A posteriori

En marzo del año pasado me imaginaba muy diferente este año siguiente, pensaba con toda la ilusión del mundo que llegados este momento ya estaríamos libres de virus, y por supuesto mucho mejor económicamente. Ahora me río de mí mismo

Hace escasamente un año estábamos muy asustados, muy confinados, muy expectantes de lo que pasase, y a algún iluso (como es mi caso) se le ocurrió pensar que de esta saldríamos incluso mejores, que la vida nos estaba dando la oportunidad (a algunos por segunda, tercera o cuarta vez) de aprender a valorar la vida y lo que conlleva, pero como hemos podido ver no ha sido así.

En marzo del año pasado me imaginaba muy diferente este año siguiente, pensaba con toda la ilusión del mundo que llegados este momento ya estaríamos libres de virus, y por supuesto mucho mejor económicamente. Pero rápidamente mi círculo, que suele ser más realista que yo me dijo “Toni, con esto nos vamos a tener que acostumbrar a vivir un tiempo…” Dudaba en aquel momento y ahora me río de mí mismo.

No obstante hay algo que, con los pies en el suelo, tenía por seguro estuviésemos mejor o peor cuando pasase un año, y es que la gente no volvería a poner nada por encima de la vida, la dejaría como el mayor valor existente, como, en definitiva, lo único que verdaderamente tenemos. Y para mi sorpresa me encuentro con que se pone cualquier cosa por encima de la vida humana, y hoy más que nunca.

Han pasado ya tres grandes olas de COVID, hemos aprendido perfectamente todos cómo va el asunto “abrir-subir casos-crisis-cerrar-bajar casos” y vuelta a empezar. Pero con cada ola son más las personas que se quedan por el camino, más las personas que se exponen y más probabilidades de que mute o de que llegue una nueva cepa… Es por ello que, sin terminar de salir de una tercera ola, parece que ya se acerca la cuarta, pero para sorpresa de todos esta semana el Ministerio de Sanidad consultaba a las CCAA sobre la posibilidad de establecer un toque de queda a las 20.00 h, para evitar desastres como los de navidad y tal, y poco más y se quema el ministerio con todos los cargos dentro.

“¿Estáis locos o qué? ¿No veis que queremos farra, descontrol y seguir siendo el bar de Europa?” En esa línea han ido las respuesta de más de un cargo autonómico, aunque con otras palabras más bonitas, qué duda cabe. Me puede llegar a consolar (no lo hace para nada, pero bueno) que no es España un caso aislado en este tema. Ante la grave situación en Alemania, Merkel ha anunciado esta madrugada un confinamiento total para Semana Santa, cómo ha tenido que ser el revuelo que formado que para las 12 del mediodía ya había reculado y solo serán algunas limitaciones de movilidad. Todo esto cuando la pandemia asola el norte de Europa y ya empieza a llamar a nuestra puerta, me da que todo este descontrol disfrazado de libertad solo puede acabar mal, aunque ojalá me equivoque.

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