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Una gestión inmoral y desvergonzada de las vacunas en la Región
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Una gestión inmoral y desvergonzada de las vacunas en la Región

¿Cuántas personas podrían haber salvado su vida si las vacunas hubiesen ido a sus destinatarios en lugar de repartírselas entre los que tenían la obligación de velar por la salud y la vida de los vecinos y vecinas de nuestra Región?

Si la pasada semana decía que era intolerable el hecho de que se hubiesen “desviado” unas cuatrocientas vacunas, esta semana creo faltan palabras en el diccionario para definir el hecho de que -parece ser- son ya más de seiscientas las dosis que, en lugar de ir a inmunizar a nuestros mayores y al personal sanitario de primera línea, han ido directamente a los hombros de directivos y mandamases de la Comunidad Autónoma. Ante esta situación cabe preguntarse: ¿cuántas personas podrían haber salvado su vida si las vacunas hubiesen ido a sus destinatarios en lugar de repartírselos entre los que tenían la obligación de velar por la salud y la vida de los vecinos y vecinas de nuestra Región? Y la cifra sigue subiendo, al igual que sube el número de fallecidos mientras los sanitarios están ya al límite de su fortaleza física y mental.

Entre tanto, desde el Gobierno de López Miras, en lugar de pedir disculpas por esta gestión inmoral y desvergonzada que han montado por su incompetencia y su avaricia, sus portavoces se dedican a tratar de justificar lo injustificable y, al igual que los independentistas catalanes, a culpar a los demás de sus propias marrullerías.

Además, parece que han dado instrucciones y consignas a sus afiliados. El otro día hablando con una amiga, afiliada al PP, muy ofendida ella por mi artículo de la pasada semana, me decía: “a ver si ahora va a ser delito vacunarse”. No -le tuve que contestar-, vacunarse no es delito, pero sí debería serlo aprovecharse del cargo para ‘robarle’ la vacuna a quien le corresponde. Todos y todas tendremos la oportunidad de hacerlo cuando nos toque, lo que no hay derecho es privar a una persona de riesgo, como pueden ser nuestros mayores, de su dosis, ya que con ello podemos estar condenando a morir a muchos de ellos.

Por cierto, esa misma amiga era la que al inicio de la pandemia me decía que en la Región de Murcia nos estaba atacando menos el virus porque desde la Comunidad Autónoma se habían hecho muy bien las cosas y estábamos más preparados que en otros lugares de España.

Si mi amiga hubiese tenido tiempo o ganas de debatir podríamos haber hablado de la lamentable gestión que está llevando el Ejecutivo del PP que nos desgobierna en San Esteban, el mismo partido desde hace más de 25 años. Y no sólo de la crisis actual, sino de la sanidad regional que lleva dos décadas en precario; de aquellos polvos vienen estos lodos. Pero eso no parece interesarle, ni tampoco importarle, ni siquiera se pregunta por qué el Gobierno de derechas sigue buscando excusa tras excusa para no dar la cifra y los nombres de los altos cargos que se han beneficiado del desvío de las vacunas.

Para mi amiga el problema no es el desastre de gestión de la sanidad murciana, ni el hecho de que el personal sanitario no aguante más, ni que nuestros hospitales estén saturados, ni que cada día siga incrementándose en número de personas fallecidas. Para mi amiga, y para la derecha murciana y alhameña lo más importante ahora es taparlo, hacer creer a la sociedad que todos los políticos y todos los partidos son iguales, pero por ahí no vamos a pasar.

Esperemos que la Fiscalía ponga a cada uno en su sitio y algún día podamos saber el número de vacunas robadas y a quién fueron a parar. Entre tanto, si nadie lo remedia, las cifras siguen subiendo.

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