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Isabel la Caótica

Isabel la Caótica

Esta es la historia de una madrileña que ahora capitanea la Comunidad de Madrid (que se está yendo a pique), pero que en sus inicios en política se dedicó a crear y gestionar la cuenta de Twitter de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre. Sí, así es, ha leído usted bien

Imaginemos que entramos en política en un partido fuerte, con posibilidades de ganar, ahí deberíamos preguntarnos, ¿hasta donde estaríamos dispuestos a llegar por según qué sillones? Esta es la historia de una madrileña que ahora capitanea la Comunidad de Madrid (que se está yendo a pique), pero que en sus inicios en política se dedicó a crear y gestionar la cuenta de Twitter de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre. Sí, así es, ha leído usted bien.

Su gobierno, apoyado en Ciudadanos y VOX, ha dado fuertes giros en los últimos meses. En abril Ayuso pedía a gritos libertad, y que las competencias fuesen devueltas a las CCAA, protestaba así contra el “autoritario” Sánchez. La opacidad en las cifras de infectados así como los retrasos en los plazos de comunicarlas han sido sus señas de identidad durante esta pandemia. Y cuando la situación se ha desbocado, la presidenta ha pedido públicamente ayuda en una crisis que requiere de la “cooperación” con el gobierno central, claro, ahora sí que la requiere. Cabe destacar que otros personajes de su partido todavía se atreven a afirmar que la gestión de Ayuso en Madrid sería la que llevaría el PP en toda España, pues vaya suerte que no esté en el gobierno.

Con unas cifras de contagios desmesuradas no ha habido más opción que confinar a la población, a pesar de que la misma Ayuso afirmaba que eso era “poco probable” dado que “debemos aprender a convivir con la pandemia”. Pero como es obvio no se van a confinar los barrios del norte, los de clase alta, no. Se confinan los distritos del sur, los barrios más humildes, donde mucha gente vive hacinada y trabaja sin contrato, donde la salubridad y los servicios públicos son más precarios, y donde, como es obvio, el contagio es más posible. Eso sí, no creamos que estos trabajadores se quedarán en sus casas por su seguridad y la de los demás, por el contrario podrán salir, pero casi exclusivamente a trabajar, y es que este virus entiende mejor de clases sociales de lo que pensamos.

Por si fuera poco a principios de esta semana Ayuso afirmaba que no había médicos, que no se podían contratar más porque no se prestaban a los contratos que proponía la Comunidad. Claro, es que la precariedad laboral que ofrece Madrid no es lo más seductor del mundo, especialmente si vas a jugarte la vida en tu trabajo como
ahora, con esta pandemia.

A día de hoy nuestra protagonista sigue aplazando en comunicados de prensa la publicación de nuevas restricciones a nivel de toda la comunidad autónoma, y es que no tiene que ser nada sencillo gobernar con los poderes económicos controlando cada uno de tus movimientos, aunque la salud pública esté en juego. No sé cómo acabará esta historia, pero les deseo de corazón lo mejor a todo Madrid, y que Ayuso os pille confesados.

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