sietediasalhama.com
Prietas las filas

Prietas las filas

El señor Abascal no está tonto, sino que es consciente de que Vox ya ha pasado su techo electoral, y sin los avisperos del Valle de los Caídos y el golpe catalán calentando los ánimos, la hipermovilización de su posible electorado de la que se benefició en los últimos tiempos se ha acabado

Ayer nos sorprendía el señor Abascal desde la tribuna de diputados del Congreso con el anuncio de una futura moción de censura en septiembre.

Una moción de censura. Una moción de censura ¿para qué, si no dan los números de ninguna de las maneras? ¿qué sentido tiene ser ese mocito chalado que apunta y no dispara? ¿Está tonto el señor Abascal?

La respuesta es que no, que el señor Abascal no está tonto, sino que es consciente de que Vox ya ha pasado su techo electoral, y sin los avisperos del Valle de los Caídos y el golpe catalán calentando los ánimos, la hipermovilización de su posible electorado de la que se benefició en los últimos tiempos se ha acabado. Y el problema de las hipermovilizaciones, además de que no se pueden sostener permanentemente en el tiempo (por eso lo de hiper), es que después dejan a la gente cansada. Y la gente cansada se desanima, se vuelve quisquillosa, se fija en los detalles que le desagradan, descubre las disensiones, las purgas, las cuentas B, la peste que se ha empeñado en no advertir, …y empieza a mirar hacia fuera.

Vox sigue irremediablemente el camino de Ciudadanos y Podemos, exactamente por los mismos motivos. Esta moción no es sino un intento por hacer un llamamiento al “prietas las filas” entre su electorado. No va a traerles ningún voto nuevo, pero quizá consiga retener alguno durante un tiempo con este nuevo espejismo. No hay nada que convenga más a un movimiento mesiánico que el que lo vapuleen y persigan. Cuanto más sucede, más legitimados y cargados de razones se sienten los seguidores.

Tanto fía el señor Abascal a este experimento, tan consciente es del momento que vive su partido y tan necesitado está de ganar un poco de tiempo a costa de lo que sea, que lo mismo le da ofrecer al señor Sánchez un balón de oxígeno en uno de sus peores momentos. Su tan cacareado patriotismo desaparece frente a la estrategia y a la posibilidad de minutos de atención mediática. De un ratito más.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios