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No bastan las disculpas
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No bastan las disculpas

Este caso no puede quedar sin consecuencias ni en el olvido. Lo que cabe es exigir al Gobierno regional, como responsable máximo del Servicio Murciano de Salud, que se depuren todas las responsabilidades para algo así no vuelva a suceder. Porque si cualquier comportamiento homófobo es deplorable, es del todo inadmisible que lo haga un empleado público en el ejercicio de sus funciones profesionales

Por mucho que se empeñen los negacionistas, lo sucedido el pasado día 4 de octubre con un médico del Servicio Murciano de Salud viene a constatar un hecho que se viene denunciando hace años desde diversos sectores de la sociedad española, y en este caso murciana. Y es que, en los últimos tiempos, estamos viendo cómo se están incrementando escandalosamente los casos de acoso y violencia homofóbica. Algo totalmente intolerable en pleno siglo XXI.

Me refiero al hecho de que un funcionario de la Comunidad Autónoma califique la homosexualidad como enfermedad y encima lo plasme en un informe médico, lo que supone un acto de vejación además de una ilegalidad contra una persona por su condición sexual. Algo que no cambia pese a haber pedido disculpas por lo sucedido el propio médico y el Servicio Murciano de Salud al hacerse público.

No nos encontramos ante un hecho aislado, sino que es una demostración más de que las prácticas y los comportamientos homófobos siguen muy presentes en la sociedad actual. Es necesario seguir implementando medidas culturales, educativas y, sobre todo, legales para ponerles coto y que no queden impunes.

Este caso no puede quedar sin consecuencias ni en el olvido. Lo que cabe es exigir al Gobierno regional, como responsable máximo del Servicio Murciano de Salud, que se depuren todas las responsabilidades para algo así no vuelva a suceder. Porque si cualquier comportamiento homófobo es deplorable, es del todo inadmisible que lo haga un empleado público en el ejercicio de sus funciones profesionales. Y por supuesto que no basta con pedir disculpas.

Al hilo de las disculpas me viene a la memoria algo que leí hace un tiempo y decía más menos así:
Un padre tenía dos hijos en un instituto, uno matriculado en clases de Religión y otro en las de Ética. Un día quiso interesarse por lo que sus hijos habían aprendido en las clases. Así que le preguntó al primero:
-¿Qué has aprendido hoy en clase de Religión?
A lo que el hijo respondió: -A pedir perdón cuando la lío.
A continuación, preguntó al otro: -¿Y tú que has aprendido en clase de Ética?
-A no liarla.
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