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Regreso al pasado

Regreso al pasado

Aunque parezca increíble, a estas alturas del siglo todavía tenemos que seguir peleando por el derecho de la mujer a decidir si quiere o no seguir con un embarazo, también para que nuestros hijos puedan tener una educación afectivo-sexual, amenazada con la llegada del veto parental; incluso debemos luchar por el respeto y la libertad en la diversidad sexual, contra la persistencia del machismo y la violencia de género

Por Nani Navarro Guillermo

A veces me da la impresión que alguien ha apretado el botón de retroceso en la máquina del tiempo. Aunque parezca increíble, a estas alturas del siglo todavía tenemos que seguir peleando por el derecho de la mujer a decidir si quiere o no seguir con un embarazo. Pero también para que nuestros hijos puedan tener una educación afectivo-sexual, amenazada con la llegada del veto parental; incluso debemos luchar por el respeto y la libertad en la diversidad sexual, contra la persistencia del machismo y la violencia de género.

Pues si, parece que estemos en la película 'Regreso al Futuro', con Marty McFly en el DeLorean, pero en vez de viajar al futuro, viajamos al pasado.

El 28 de junio se conmemora cada año el Día Internacional del Orgullo LGTB+. Una fecha que aún suscita controversias y en la que más de una persona se sigue preguntando si debe celebrarse o por qué hay que manifestarse. La respuesta es sencilla: SÍ, hay que hacerlo para dar visibilidad a esta realidad de nuestra sociedad por la que tanto hemos luchado y que algunos quieren seguir negando y tapando.

Se trata de un día importante para reivindicar y luchar por los derechos de las personas Lesbianas, Gays, Transgénero, Bisexuales e Intersexuales. No podemos tolerar bajo ningún concepto, ya sea cultural, religioso o de cualquier otro tipo, que algunos países promuevan leyes anti-LGTBI, como ha ocurrido en Hungría, que pertenece a la Unión Europea.

La diversidad sexual sigue estando anclada a prejuicios y miedos. Es necesario educar desde la sociedad, eliminando estereotipos, dando normalidad a las nuevas maternidades y paternidades, a la diversidad sexual y a los nuevos modelos de familia. Se debe hacer desde edades tempranas, en los colegios, ya que es entonces cuando todavía no tenemos concebidos prejuicios y vemos a los demás niños y niñas iguales a nosotros.

Es necesaria una educación inclusiva, afectivo-sexual, en diversidad. En definitiva, una educación en el conocimiento, rica en valores y que aporte herramientas para poder decidir en la vida. Los padres/madres tenemos múltiples derechos, pero vetar el conocimiento de nuestros hijos no puede ser uno de ellos, como pretenden las derechas.

Es importante que nuestro entorno, nuestras ciudades, sean lugares seguros para sus habitantes. Que se pueda salir a la calle con total tranquilidad, de forma plena y normalizada, se tenga la orientación sexual que se tenga.

El pasado martes día 28, en nuestro país, volvimos a dar un gran salto en esa conquista hacía los derechos de las personas LGTBI+, dando el Consejo de Ministros luz verde al anteproyecto de Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans y para la Igualdad de las Personas LGTBI, más conocido como ‘Ley Trans’.

En definitiva, cuando hablamos de diversidad sexual y de género, estamos reconociendo el derecho de cualquier persona a elegir y ejercer libremente su sexualidad, sin más premisas que el respeto hacía los derechos del resto. No podemos callarnos ante actitudes homofobas, incluso cuando sean en nuestro entorno. La orientación sexual de cada persona es algo que solo le pertenece a ella.

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