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De Ceuta y los indultos
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De Ceuta y los indultos

Nuestro amigo Diego Conesa debió ir también a otro colegio, porque él entiende y comparte completamente cualquier cosa que diga o mande su amigo Pedro Sánchez, ya sea eliminar el trasvase, que la mitad del rescate europeo se dirija a Cataluña mientras a Murcia llegan solo migajas o indultar aunque fuera al demonio mismo

Cuando empecé a ir al colegio, mi abuelo solía advertirme de que no pegara a los otros críos, pero que no permitiese que ellos me pegaran a mí, para evitar lo cual me enseñaba determinadas maniobras dolorosas que no dejaban lesiones permanentes y que yo podía realizar para disuadirles de repetir algo así si es que se les ocurría. Cosas de los ochenta, supongo.

El caso es que Iván Redondo es casi de mi edad, y Pedro Sánchez bastante más viejo, no tienen la excusa de haber crecido en un colegio diferente de aquel al que fui yo. Todavía no se llevaba lo de premiar a los agresores y expulsar a las víctimas, eran los tiempos de los “métete con alguien de tu tamaño”, “como se lo diga a mi primo, mi hermano y mi vecino te vas a enterar” y en los que cualquier adulto se sentía legitimado para echarte una bronca, llamar a tu madre o limpiarte los mocos.

Lo de sobornar a abusones que cada vez pedían más era algo que solo veíamos en las películas americanas, y que se señalaba claramente como un error. Si alguien te pega, no le das el bocadillo, le das una patada en la espinilla y sales corriendo a buscar a alguien más grande.

Supongo que es esa infancia la que determina mi manera de entender el mundo y me imposibilita entender mecanismos como el de pagar 30 millones de euros a los marroquíes para que dejen (de momento) de abusar de su propia población arrojándola contra las vallas de Ceuta, o la de ofrecer el indulto a los tipos que montaron un golpe de estado en Cataluña, que juran y perjuran que lo volverán a hacer, a los que se les hizo un juicio con todas las garantías y a los que ya se les han permitido muchas licencias extraordinarias, simplemente por ser ellos quienes son.

En mi cabeza eso es como si un tío te rompe la nariz en el patio, le pilla un maestro, le castiga, y mientras todavía te gotea la sangre, llega una maestra de infantil, os dice que hagáis las paces, y le levanta el castigo mientras el otro te dice entre dientes que te prepares cuando salgas que en la puerta te espera para acabar lo que ha empezado.

Nuestro amigo Diego Conesa debió ir también a otro colegio, porque él entiende y comparte completamente cualquier cosa que diga o mande su amigo Pedro Sánchez, ya sea eliminar el trasvase, que la mitad del rescate europeo se dirija a Cataluña mientras a Murcia llegan solo migajas o indultar aunque fuera al demonio mismo.
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