Cultura

'Evil dead burn', una película que no es para todo tipo de público

“Si tenéis el estómago sensible, os aconsejo que veáis otra cosa, como cine español o comedias románticas de esas que echan a las cuatro de la tarde en la tele”

José Luis Martínez Águila | Lunes 13 de julio de 2026


A mediados de los años 80 fui al videoclub Manila (estaba situado donde ahora está Caixabank enfrente del 'estanco de Benito') a alquilar una película que me habían recomendado unos colegas de esos que ahora llaman frikis, pero que antes llamábamos 'raritos'.

En esa época veías las películas de Drácula, Frankenstein y demás monstruos de la productora Hammer, (que hizo las delicias del público amante del terror) siempre con un cojín delante para taparte cuando intuías que iba a salir algo fuerte, y en televisiones en blanco y negro de esas grandes y con las antenas encima.

El mando a distancia era siempre tu hermano pequeño, al que mandabas a cambiar entre la primera
cadena y la segunda...

Entre todas esas cintas de vídeo que había en el videoclub estaba aquella con la portada de una chica semidesnuda que estaba siendo agarrada por una mano que salía de la tierra. Esa era la que buscaba, pero sin saber lo que me iba a encontrar dentro.

Menos mal que compraba la revista Fangoria y estaba al tanto de todo el cine de terror, gore y slasher, y había leído algo sobre esta peli de Sam Raimi.

Decía que era una mezcla entre terror y humor (cosa que en aquella época era difícil de entender ya que o era una cosa o era otra).

Encendí mi VHS, rebobiné la cinta que estaba al final de la peli y me dispuse a verla solo, ya que en casa era el único que veía este tipo de cine.

Comencé a ver la peli y me quedé sorprendido por ese estilo casi de serie Z, movimientos de cámara en primera persona como si tú fueras el mal que persigue a los protagonistas, ese humor negro y esas escenas gore que en ese momento todavía no estábamos acostumbrados.

Seis años después llegó Evil Dead 2, que aquí en España la conocimos como 'Terroríficamente muertos' y es como coger la primera, rodarla mejor y darle un tono más sarcástico al personaje principal de Ash.

Y en 1992 salió la última de esta trilogía titulada 'Army of Darkness', en la que un viaje en el tiempo nos llevaba a la edad media y en lugar de enfrentarse a poseídos lo hacía con esqueletos (a esta última llevé a mi novia engañada sin saber lo que iba a ver).

En 2013 apareció una adaptación más cruda y bestia, ya sin el humor de por medio y con diferentes protagonistas, pero que ocurría en la misma cabaña que la original. La dirigió Fede Álvarez, el cual tiene unas cuantas películas muy buenas en su filmografía.

Diez años después Lee Cronin, el director de la nueva versión de 'La Momia'. nos acojonó a todos cuando eligió llevar el terror a un edificio donde dos hermanas tienen que sobrevivir a su madre poseída.

La entrega de este año es, para mí, la más salvaje de toda esta última saga reciente.

Si tenéis el estómago sensible, os aconsejo que veáis otra cosa, como cine español o comedias románticas de esas que echan a las cuatro de la tarde en las principales cadenas televisivas.

Ya desde que empieza la peli y ves a un par de amigos que están pescando apaciblemente en un lago, te das cuenta de que algo malo va a suceder.

Y es así... Ese abrazo entre los dos (bueno, uno y medio) es genial.

Te cuenta la historia de una pareja que trabaja en un restaurante y que se acaba casando.

Al tiempo, las cosas no van muy bien y en una discusión él coge el coche y se larga.

En medio de la carretera le aparece la poseída que ha estado 'jugando' con los amigos del lago y la atropella, pero el coche se precipita fuera de la carretera y él muere.

No muere en el acto, muere como cuando sales a la calle estos días que estamos teniendo más de cuarenta grados, un poco asaíco.

La familia al completo se reúne para el funeral y ya en casa comienza todo el festival de sangre, vísceras y desmembramientos.

Lo mejor: Que la estás viendo y te mete dentro de la peli. Hace que te agobies y que 'disfrutes' esa forma de rodar que tiene Sébastien Vaniček. La escena de la pelea dentro del coche con el reposacabezas es brutal. Cada vez que aparece en pantalla Errol Shand, el actor que encarna al padre de la familia, te acojonas y te pone de los nervios. La escena en la que la abuela se queda atada a la silla eléctrica que la transporta de un piso a otro. Ese lavavajillas abierto de par en par va a ser todo un peligro. Las dos escenas postcréditos que tiene: la primera es referente a un personaje que crees que ha muerto y la segunda en la que ves una imagen que hace referencia a un personaje del pasado.

Lo peor: Como dije antes, que no es para todo tipo de público. Por lo demás, no puedo ponerle pegas porque es el cine que me gusta y normalmente os comento por aquí.

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