Religión

Solemne misa de acción de gracias en San Lázaro por la beatificación del cura Valera

La misa estuvo presidida por Francisco Jerónimo Ruiz Gea, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad almeriense de Huércal-Overa

Redacción | Lunes 23 de febrero de 2026


La Iglesia de San Lázaro ha acogido este domingo una solemne misa de acción de gracias por la beatificación del cura Valera. Ha sido presidida por Francisco Jerónimo Ruiz Gea, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Huércal-Overa. En esta localidad almeriense tuvo lugar la beatificación de Salvador Valera Parra el pasado 7 de febrero.

A la misa asistieron los párrocos de la Iglesia de San Lázaro, Ismael Sánchez, y de la Concepción, Francisco Valero.

Salvador Valera fue cura ecónomo de la Parroquia de San Lázaro Obispo, desde 1849 hasta 1851.

El Santo Padre el Papa León XIV firmó, el día 20 de junio de 2025, el decreto por el que aprobaba el milagro atribuido a la intercesión del venerable Salvador Valera Parra tras el pertinente estudio realizado por el Dicasterio para las Causas de los Santos de Roma.

Estos fueron los hechos que ha llevado a su beatificación. En la noche del 14 de enero de 2007 el niño Tyquan Hall nació en el Memorial Hospital de Rhode Island en Providence (Estados Unidos), pero apenas tenía pulso y respira. Su frecuencia cardíaca es baja, está pálido y cianótico. La situación se presenta grave.

Iniciados los protocolos de recuperación neonatal, una hora después no se aprecian signos de mejoría. La enfermera no le encuentra el pulso ni el latido del corazón.

El médico que lo atiende, Juan Sánchez-Esteban, natural de Huércal-Overa, en su desesperación, se acuerda de lo que sus padres le han enseñado desde pequeño, y pide la intercesión de su paisano con una oración: “Cura Valera, he hecho todo lo que ha sido posible, ahora te toca a ti”.

Comienza a caminar por el pasillo para ir a comunicar a los padres la muerte de su hijo, pero la enfermera avisa al médico de que el niño se está recuperando. Unos minutos después de la oración, el niño comenzó a respirar y a latir su corazón con normalidad.

Tras este difícil episodio, Tyquan debería haber quedado afectado por daños en su desarrollo como una parálisis cerebral y discapacidad mental y física, en el área del lenguaje y de la motricidad, pero no queda en él secuela alguna.

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