No siempre es fácil enfrentarse a estas fechas porque, con frecuencia, tendemos a mirar esa silla donde se sentaba la persona que queríamos y que este año o en anteriores nos han dejado.
Debemos ser fuertes y dibujar en nuestra cara una sonrisa, valorando a quienes sí tenemos a nuestro lado, familia y amigos. Estoy seguro de que este próximo año nos dará lo que merecemos y por lo que tanto hemos trabajado.
Para las personas que me necesiten aquí estoy, en la trinchera, si necesitáis un cable a tierra ya sabéis.
Un abrazo y feliz año nuevo.