"Subimos al Jarro a acompañar al consejero Diez de Revenga con satisfacción e ilusión. Sabíamos que la obra estaba licitada y adjudicada, que se había formalizado el contrato y que en 18 meses estaría realizada, pero teníamos que ver con nuestros propios ojos que la obra empezaba, que las máquinas estaban ahí, que el trabajo duro y la perseverancia habían merecido la pena y esto podíamos apuntárnoslo en nuestro haber mental de cosas conseguidas para el pueblo, algo de todos", recuerda la alcaldesa.
"Hoy, un año después, ya nadie duda de que la obra se finalizará en pocos meses y de que es una gran mejora para vecinos y visitantes. No está acabada y parece una historia vieja, superada", asegura María Cánovas.
"Un año, anda que no han pasado cosas este año, anda que no han cambiado cosas, anda que no van a cambiar más aún. ¡Seguimos!", afirma la alcaldesa.